Animales exóticos: el Kinkajú

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Hoy os venimos a hablar de una animal que a lo mejor os resulta desconocido, pero que su tenencia es muy común en países de Latinoamérica y cada vez más en España: el Kinkajú.

En este artículo te vamos a dar a conocer a este precioso animalito, sus necesidades y cómo ayudar a su supervivencia.

El Potos flavus o kinkajú, también es llamado comúnmente perro de monte, cuchumbí, mico león, cuchicuchi, huasa, martucha, martilla, mono michi, cuyuso, cusumbo, mono nocturno o monito de la miel.

¿Dónde vive?

Kinkajou habitatAl igual que su pariente el mapache, pertenece a la familia de los Prociónidos.
Se distribuye por Centro América y el norte de Suramérica, desde México hasta Bolivia.

Su hábitat son los bosques tropicales muy densos y con dosel cerrado, y toda su anatomía está adaptada para la vida en los árboles.

Aspecto y morfología

Posee una cola casi tan larga como su propio cuerpo, muy musculosa y prensil con la que se deja colgar de las ramas y tiene una lengua muy fina y larga para poder acceder al néctar de algunas flores.

Su cara es redondeada con los ojos muy grandes y adaptados a la vida nocturna, lo que le otorga aspecto de osito.

Sus patas son cortas y rechonchas pero fuertes y ágiles para moverse por las copas de los árboles y también para cazar pequeños mamíferos o aves, aunque la mayoría de su alimentación está basada en frutas, hojas y flores

Una de sus características más llamativas es su pelaje corto y muy denso cuya función es protegerle de las lluvias torrenciales muy comunes en su zona de distribución. Suele ser de color marrón, pero en la zona del pecho y del vientre se vuelve de un tono mucho más claro, de ahí su nombre científico (flavus significa “rubio”). Este manto tan especial ha hecho que muchos ejemplares sean cazados para alimentar la demanda de la industria peletera.

Los machos son algo diferentes a las hembras (poseen dimorfismo sexual), siendo estos más grandes y robustos y con el cráneo más ancho.

Comportamiento social

Los encuentros entre machos pueden ser bastante agresivos, sobretodo en época de apareamiento. Después de una gestación de unos cuatro meses, nace una sola cría y en algunas ocasiones dos.

kinkaju en un árbol

El kinkajú es un animal solitario, sobretodo en el caso de los machos adultos. En ocasiones, las hembras, sus crías y algunos adolescentes pueden compartir espacios y forman pequeños grupos de unos cinco o seis individuos.

Su esperanza de vida es relativamente larga ya que en cautividad pueden vivir hasta los 25 años.

Función en la naturaleza

El kinkajú es un gran dispersor de semillas y polinizador de muchas especies vegetales endémicas de la zona que habita. Esto significa que se trata de una especie muy valiosa, ya que sin ellos la reproducción de estas plantas no sería posible o se vería muy reducida.

Amenazas para su supervivencia y formas de ayudarles

Hay algunos factores que actualmente están afectando a que las poblaciones de estos animales en libertad disminuyan. El más importante es la destrucción de su hábitat. Muchos kilómetros de selva se arrasan cada semana para satisfacer las necesidades de madera.

kinkajou, cusumbi Potos flavus

Por otro lado, los kinkajúes son cazados por su carne y por su piel y por último la captura de individuos para ser vendidos a familias que quieren compartir su vida con ellos.

Grado de protección en CITES

Está catalogado dentro del apéndice III de CITES. Esto significa que, aunque sus poblaciones en libertad no están en peligro de extinción, uno o más países en los que habita han pedido ayuda para poder tener un mayor control sobre su comercio.

Y, ¿qué podemos hacer nosotros para frenar su desaparición?

Desde nuestras casas podemos hacer un montón de cosas para evitar que poblaciones de animales selváticos como esta acaben en la lista de especies extintas. Por ejemplo, controla tu consumo de papel (recuerda que el papel se obtiene a partir de la madera de los árboles), cuando viajes a países tropicales no compres objetos fabricados con piel de animales o con otras partes de su cuerpo, y nunca compres un kinkajú para tener en casa.

Recuerda que son especies salvajes y se merecen disfrutar de su libertad!

Meritxell DirubeAnimales exóticos: el Kinkajú

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