¡Algo ha visto que le interesa! No parece una amenaza; quizá se mueve, o se mueve de vez en cuando. ¿Será algo que cazar, con lo que jugar, a lo que perseguir? La posición de sospecha es muy fácil de identificar: el perro está a punto de salir – seguramente corriendo – hacia ese estímulo que ha captado toda su atención.