Esta posición es fascinante, porque abre la puerta a ser maleducados, invasivos, irrespetuosos… ¡porque todo es un juego! ¿Te imaginas lo que pasaría si un perro se comportara así sin indicar que está jugando? Mordisquitos, persecuciones, invasiones de espacio, movimientos rápidos… ¡cualquier perro le daría un buen toque!