Mi perro tiene problemas: ¿es culpa mía?

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¿Alguna vez te has preguntado si eres una buena líder para tu peludo? ¿Te ha asaltado la duda sobre cómo tus acciones influencian su comportamiento? ¡Pues has llegado al lugar indicado! Hoy vamos a desentrañar juntas los misterios del comportamiento canino. Desde la importancia de la genética y el entorno hasta tips para ser un líder cariñoso y efectivo. ¡Prepárate para una aventura de aprendizaje junto a tu amigo de cuatro patas!

Así que, si tienes un minuto, acompáñanos en este viaje lleno de consejos prácticos, información valiosa y, sobre todo, ¡mucho amor canino! Sigue leyendo para descubrir cómo puedes mejorar la relación con tu perrete y ayudarle a ser equilibrado/a. ¡Empecemos!

Culpa vs responsabilidad: ¡cambia la perspectiva!

¿Te sientes culpable por las dificultades que enfrenta tu perrete? ¡Eso es tan humano! Pero vamos, culparnos no nos lleva a ninguna parte, solo a un laberinto de estrés y frustración.

Recuerda, tu perra no entiende de normas humanas. Lo que para ti es un «no» rotundo, para ella puede ser un «¡pero es tan misterioso que lo necesito conocer!». Y claro, a veces, en nuestro afán de enseñar, olvidamos que lo obvio para nosotros es un enigma para ellos.

Si te cargas con toda la culpa, solo conseguirás una mochila llena de peso que no te deja avanzar. Pero ¡ojo! Eso no significa que no tengas un papel importante en todo esto. Eres la persona responsable de su bienestar, su equilibrio y su felicidad, ¡y eso cuenta mucho!

Genética y entorno: un dúo dinámico

Antes de seguir, quiero quitarte un poco de presión. No sólo tus acciones moldean la personalidad de tu compi de 4 patas. La genética y el entorno también entran al baile.

La genética es como el guion que lleva tu perro desde cachorro. ¿Es una guardiana nata? ¿Un cazador incansable? Eso puede venir en su ADN perruno. Pero, ¡sorpresa! El entorno también tiene su papel estelar. Un cachorro bien socializado y con experiencias positivas es como una planta bien regada, ¡crece sano y fuerte!

Aunque tu perro tenga un guion genético, el entorno puede cambiar la historia. Imagina un perrete tímido que, con cariño y paciencia, se convierte en el alma de la fiesta. ¡Es posible! Es decir, genética y entorno son los directores de esta película, pero tú tienes el papel de productor estrella.

Tú vs tu perro/a: un dúo inseparable

¡Claro que sí! Tu relación con tu perra es clave en su desarrollo. Algo que tienes que tener claro, no obstante, es que deberías mirar estos comportamientos desde las dos caras de la moneda: lo que a ti te molesta, a tu perro le estresa, ya sea por miedo, incomodidad, alerta, inseguridad…  Al fin y al cabo, es quien vive la situación, que le empuja a hacer esos comportamientos exagerados que te desesperan y te pueden hacer perder la paciencia.

Entendiendo el Origen del Comportamiento

No todo lo que hace tu perro es porque sí. Muchas veces, sus acciones son un termómetro de cómo se siente. Si ladra como loco cuando llegan visitas, quizás está más nervioso que un gato en una tienda de cristales… Por eso entender no sólo su comunicación canina, sino el por qué está sintiendo lo que está sintiendo, ayudará a que puedas darle una solución concreta; justo la que necesita.

La influencia de tu reacción

¿Cómo reaccionas ante sus comportamientos? Tu respuesta es crucial. Si te enfadas, tu perro puede sentirse más confundido, estresado, enfadado, incomprendido… Pero si te mantienes en un estado de calma (y créeme, es posible además de deseable), podrás guiarlo hacia comportamientos más adecuados. Es posible que esté deseando (sin saberlo…) que tú como referente le guíes y lleves fuera de esa situación desagradable. Es probable que no tenga las habilidades caninas como para hacerlo por sí misma, así que es hora de ejercer esa responsabilidad de la que hablábamos antes.

La importancia de la Educación Canina

Aprender sobre comportamiento canino es como tener el manual de instrucciones de tu perra. Y si te sientes superada, habla con Sentido Animal, que somos especialistas en comportamiento animal y podemos ser tus mejores aliadas 😉

No siempre tienes que saber hacerlo todo, y al igual que necesitas ayuda en otras muchas cosas, incluso aunque seas muy capaz de hacerlo, una mano a ti y una pata a tu compi, siempre allanarán el camino.

La salud física y mental

Nunca subestimes la salud de tu perro. Una visita a la clínica veterinaria regular y la actividad física y mental adecuada a sus necesidades son como el spa para su bienestar. Y esto no significa que debamos estar con el perro compitiendo en agility ni que aprenda 1000 acciones a realizar. Significa que si para tu perro eso implica cubrir sus necesidades… ¡vas a tener que currártelo! Pero no todas las perras tienen las mismas necesidades, y excedernos por ahí también puede traer consecuencias negativas.

Compromiso y liderazgo: ¡tú puedes marcar la diferencia!

El compromiso y el liderazgo efectivo son fundamentales para cambiar los comportamientos problemáticos en tu perro. Tu rol como lideresa y cuidadora no solo implica establecer reglas y límites, sino también fomentar una relación basada en la confianza y el respeto mutuo. Aquí van algunas ideas para que seas la líder que tu perro necesita:

1. Sé una líder consistente

La consistencia es clave en el entrenamiento y la educación (y no solo canina). Esto significa establecer reglas claras y mantenerlas. Un liderazgo inconsistente puede confundir a los perros y contribuir a comportamientos indeseables. Asegúrate de que todos en tu hogar estén en la misma página respecto a las reglas y expectativas para tu perro.

2. Educación en  positivo

El entrenamiento basado en refuerzos positivos y respeto ha demostrado ser extremadamente efectivo. Premia a tu perro por buen comportamiento en lugar de castigarlo por mal comportamiento. Esto no solo mejora su conducta, sino que también fortalece vuestro vínculo.

3. Tiempo de calidad y ejercicio

Dedicar tiempo de calidad a tu perro es crucial. Los paseos regulares, el juego y el tiempo de atención no solo ayudan a liberar energía acumulada, sino que también sirven para entender mejor a tu perro y sus necesidades. Un perro bien ejercitado es generalmente un perro más tranquilo y feliz.

4. Educación continua

Nunca subestimes el valor de seguir aprendiendo sobre el comportamiento canino y las técnicas de entrenamiento. Asistir a clases o talleres, leer libros y artículos, o incluso unirse a grupos de perros pueden proporcionarte nuevas perspectivas y estrategias para mejorar su conducta (pero cuidado con los «adiestraparques» que todo lo saben porque una vez con su perro funcionó…).

5. Buscar ayuda profesional

Si te enfrentas a desafíos que parecen superar tus habilidades, no dudes en buscar la ayuda de un profesional en comportamiento canino. Una profesional cualificada puede ofrecer una perspectiva externa y soluciones personalizadas que pueden ser más efectivas.

¡Tú y tu perro/a, un equipo ganador!

Recuerda que cada día es una nueva oportunidad para aprender y crecer junto a tu compi canino/a. No importa los desafíos que enfrentes, si tienes una meta clara y escuchas a tu perra en cada paso del camino.

Así que, ¡levanta ese ánimo! Sal a explorar, juega, ríe y aprende con tu perra.

 

Descárgate aquí la guía para pasar de la culpa a la acción

Sobre la autora


Miriam Sainz

Técnica y Experta en Intervenciones Asistidas con Animales, Educadora Canina especialista en conducta y entrenadora multiespecie. Integradora Social. CEO de Sentido Animal.

Miriam SainzMi perro tiene problemas: ¿es culpa mía?

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