Conviviendo con un perro con frecuencia tendemos a justificar lo que hace, a no prestar atención a señales sutiles o incluso a poner etiquetas, algunas de ellas injustificadas y que le estigmatizan el resto de su vida.
Miriam Sainz
Aprende a jugar con tu perro
Desde luego, el título de este artículo suena algo extraño… ¡todos sabemos jugar con nuestro perro! Tirarle una pelota, hacer que te persiga o volverle como una moto haciendo que tiras un palo de un lado para otro sin llegar a soltarlo… ¡es sencillo!
Pero el juego engloba mucho más. El juego es una fantástica herramienta de entrenamiento para educar a tu perro en multitud de situaciones. Además, hacerle de rabiar no es precisamente un divertimento compartido, ¿verdad? Así que en este artículo vamos a hablar un poquito más sobre cómo jugar de manera adecuada con nuestros peludos.
5 errores comunes al llamar a tu perro
La señal de llamada de nuestro perro debería ser el estímulo más relevante al que nuestro peludo presta atención, en cualquier lugar, en cualquier momento. Y digo «debería» porque, lamentablemente, «mi perro no hace ni caso cuando le llamo» es una frase escuchada una, y otra, y otra vez en cada clase, en cada visita a domicilios, tras la gran mayoría de problemas con los que nos enfrentamos los que convivimos en perros.
Trabajamos desde los primeros días de tener al perro en casa lo que creemos que es una llamada obligatoria para el perro, y al poco tiempo nos damos cuenta de que para el can, de obligatorio tiene muy poco… ¿por qué ocurre esto? ¿qué es lo que estamos haciendo mal para que nuestro perro no atienda a la primera a una llamada?
Le he adoptado y así me lo paga…
Ya he hablado en alguna ocasión de esto, pero como es algo que veo con frecuencia, a veces de manera tácita y otras disfrazada entre palabras algo más amables, hoy me voy a poner a escribir sobre ello.
Antes de adoptar
Elegir a un perrete de una protectora es sólo el comienzo de un largo camino que durará – o debería – el resto de la vida del peludo.
Salida de socialización – febrero 2017
El domingo pasado estuvimos de 10h a 13h disfrutando del sol y el buen tiempo en los campos de Alcorcón y Boadilla del Monte.
Perretes de todos los tamaños, como a mí me gusta y la suerte de encontrar como siempre un ambiente familiar con personas encantadoras, que hicieron de otra salida más, un excelente plan con el que pasar la mañana del domingo.
El estrés de una visita en casa
Los perros muy sociables, pero también los inseguros e incluso los aburridos, aquellos que tienen energía desbordada y no canalizada, suelen darnos ciertos quebraderos de cabeza cuando esperamos que llegue una visita a casa. Hoy me voy a centrar en aquellos perros deseosos de saludar, impacientes por recibir a nuestros amigos o familiares con la mejor disposición… aunque ésta con frecuencia sea excesiva para nosotros o para los que llegan.
Tu perro no se altera con la visita porque sí: lleva todo el día leyendo en ti que algo va a pasar.
Suena el timbre, ¡empieza la revolución!
Posiblemente el timbre sea el desencadenante, pero lleves casi todo el día dándole información a tu perro de que algo importante va a pasar. La preparación del aperitivo, los movimientos rápidos en los momentos previos a que lleguen los invitados, pues has dejado las cosas para el último momento, te has vestido y perfumado de forma diferente, quizá estés con más nervios de lo habitual… Todo eso tu perro lo percibe, y le causa, cuanto menos, curiosidad.
Cuando un entrenador dice «poco a poco» y un cliente entiende «a toda mecha»
Que el aprendizaje es un proceso es algo que todos, entrenadores y clientes, deberíamos tener claro. Pensar que los adiestradores tenemos una varita mágica por la que las cosas simplemente cambian, tiene connotaciones infantiles y fantasiosas que no le hacen ningún bien a nadie, perretes incluidos.
Y es que realmente creo que existe un problema de comunicación, de cómo se ha estado transmitiendo durante mucho tiempo la idea de que la magia existe en el entrenamiento, y que los cambios comportamentales son cuestión de tocar allí y apretar allá, como si de una revisión de vehículo se tratase.
Problemas y errores en el trato a los perros pequeños
A veces las personas olvidan que los perros pequeño en tamaño, como chihuahua, pomerania, yorkshire, corgi, pinscher y tantos y tantos otros, son tan «perros» como lo pueden ser los pastores alemanes, los rotweilers o los samoyedos.
Y al olvidarlo, comienzan a hacer cosas extrañas con ellos que en su mayoría influyen en su bienestar, en su estado emocional y por supuesto en la relación que establecen con su familia humana. ¿Te cuento más? ¡Sigue leyendo!
¡Mi perro es un ladrón de comida!
Aunque a veces puede incluso llegar a resultarnos gracioso, sobretodo si lo hace el perro de otra familia o estamos frente a un cachorro, lo cierto es que tener un perro en casa que no para de buscar comida por todas partes o que se sube a la mesa para servirse a su gusto, no es agradable para nadie.
La comida es una herramienta muy importante para poder enseñar y educar a un perro, y por eso deberíamos andarnos con cuidado a la hora de que nuestro perro se alimente «a demanda».
25 consejos para tener un cachorro en casa
¿Vas a tener un cachorro en casa? ¡Qué bonita noticia! Y sin embargo, ¡cuánta responsabilidad! Aquí te dejamos algunas pautas para que puedas comenzar con buen pie. ¡No desesperes! Un cachorro da mucho trabajo, pero muchísimos momentos mágicos.
Ayúdate de la experiencia de un adiestrador canino que pueda enseñarte sobre la comunicación canina y la forma correcta de hacer las cosas.