¿Es necesario siempre competir con el entorno?

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¿Cómo mejorar la relación con tu perro sin ser constantemente más emocionante que su entorno? En este artículo, exploraremos estrategias efectivas para fortalecer el vínculo con tu compañero canino sin recurrir al chantaje emocional. Descubre cómo construir una relación basada en el vínculo, el respeto y la confianza mutua, en lugar de competir constantemente con las distracciones del mundo canino.

Puedes descargarte aquí de forma gratuita la guía de cómo dejar de competir siempre con el entorno.

Ya hace mucho tiempo que quería escribir sobre esto, que de manera continua y recurrente escucho de boca de responsables de perretes, pero también de educadores/as caninos/as. La cuestión es: ¿de verdad tenemos que ser siempre más emocionantemente superiores a la realidad del entorno de nuestras perras y perros para que nos hagan caso? Pues bien, hoy me tomo mi tiempo para contaros mi punto de vista.

La base: ser más interesante que el resto

Desde siempre he escuchado algo que parece tener su lógica aplastante: si eres más interesante que tu perra, siempre te hará caso. Y tenemos ejemplos varios para convencernos de que esto funciona así: si está interesada en saludar a un perro que a mí no me interesa, con enseñarle su comida favorita, que prefiere a cualquier ser vivo, se acercará lo más rápido posible.

De igual manera si tirando de la correa en el paseo yo hago sonar ese pitidito dentro de su queridísima pelota, cejará en su empeño y realizará todo el paseo a la altura de mis pies, sin moverse ni un centímetro. Si bien aquí deberíamos trabajar otras cositas que me preocupan… sería también un ejemplo claro de que yo (en realidad, la pelota) soy mucho más interesante que la vida misma.

Así si en medio del campo abierto yo hablo con un tono muy agudo y hago tonterías con los brazos abiertos, llenando de curiosidad el ambiente, seguro que mi perro deja de comer esa sabrosa caca de vaca para venir a atender mis graciosas chorradas. Espera… mi perro no está viniendo… A lo mejor si le doy esa fantástica salchicha (que sabe que antes o después a lo largo del paseo, tendrá), llamaré más su atención. Y no… tampoco viene. No viene ni siquiera si le ofrezco otra olorosa caca de vaca, aún más grande y olorosa que la que él se está merendando. ¡Y esta vez sí que la competencia está muy por debajo de mi oferta! ¿Entonces, qué ha ocurrido?

Y esto lo tenemos con situaciones donde podemos igualar o superar, efectivamente, el ambiente. Pero ¿de verdad vamos a tener que estar chantajeando continuamente a nuestra perra para que haga lo que le pedimos? ¿De verdad la relación con tu perro se basa en ver qué más puedes ofrecerle que supere lo que ya tiene, la situación que está viviendo o la emoción que en él se genera? ¡Menudo estrés!

Quizá la opción (¡ironía pura y dura!) se encuentra en darle un paseo de lo más aburrido, con un ambiente infraestimulado y con unos perros y personas más predecibles que el caer de una gota en un grifo mal cerrado…

La realidad: no eres más interesante que el resto

No, aunque seas el alma de la fiesta en todas las reuniones de amistades y familiares, no eres siempre más interesante que el fabuloso mundo de olores, sabores y aventuras de tu compi de 4 patas. Esta bien, supéralo pronto porque esto va a hacer la diferencia entre que sigas haciendo el chorra por la calle mientras tu perro se esfuerza en ignorarte, o pedirle que te preste atención (y de hecho, lo haga), cuando necesites que te la preste.

Debemos ser muy interesantes en ciertas situaciones, y en nuestras clases grupales lo pedimos continuamente para enseñar a las personas a relacionarse con sus perras. Sin embargo, esta es una de las muchas herramientas que tenemos en la educación canina. Afortunadamente, tenemos algunas más…

Y es que si quisiéramos estar continuamente a la vanguardia de la emoción y la creatividad que necesita tu perro, deberíamos correr mucho más rápido, detectar aquellos olores que ni siquiera imaginamos, visualizar el movimiento de una oreja de conejo a decenas de metros y desechar las leyes de la gravedad y de paso, de la sociedad también. Ah… y no envejecer nunca. Aún así, la propia habituación a nuestras genialidades, sería suficiente para la búsqueda de una rutina diferente.

Así que siento ser yo quien te desvele este misterio, pero no, ni tienes ni tendrás la exclusiva con tu perra en cuanto al top de interés se refiere.

La fórmula: vínculo, respeto y confianza

No desesperes, sé que has visto por el parque a perros que atienden felices a las propuestas de sus guías mientras pueden seguir siendo perros el resto del tiempo. Sí, me enfoco en estos porque si lo hacen desde el miedo, la cohibición o el puro robotismo, sé que no les tienes ninguna envidia… ni deberías. Hablo de esos perros que pueden jugar con otros perros, correr, olfatear, alejarse a curiosear o saludar a personas, e incluso todas estas cosas juntas, pero que a una señal deciden dejarlo todo y atender a lo que se les pide.

Son personas que pueden ser más o menos efusivas, más o menos graciosas o más o menos serias. Y sin embargo tienen algo en común: vínculo, respeto y confianza mutua con su compi canina/o.

  • Vínculo, que ha sido generado, fortalecido y fomentado en cada interacción; que es sano y no dependiente, ni está basado en el miedo o la duda.
  • Respeto bidireccional, con entendimiento de las necesidades en cada momento, y la actuación en consecuencia. Respeto en todo momento y en toda situación.
  • Confianza plena basada precisamente en el vínculo y el respeto; aquella que da la seguridad de que siempre se hará lo correcto, de que no hay nada que dudar o temer.

La estrategia: dejar ser y pedir cuando convenga

La mejor estrategia normalmente es callarse más y observar mejor. Porque con una fórmula tan precisa como la anterior, la confianza es la base de la relación. Confianza en tu perra, y confianza en tí misma.

Piénsalo un momento. ¿Cuántas veces llamas a tu perro para que venga, cuando realmente no es necesario? O para que deje de oler algo simplemente porque tú no te acercas a observar que, en realidad, no hay peligro ni problema. Cuántas simplemente te despistas y le tratas como un mero objeto, por ejemplo tirando de la correa porque se adelanta a cruzar una calle que de repente te sorprende al levantar la vista del móvil? Y por supuesto, cuántas veces llamas hasta el cansancio porque no estás muy convencido de haberle dejado sin correa en medio de ese campo, rodeado de carreteras?

Llamamos y hablamos, pedimos… pero para el perro nunca es relevante… o casi nunca. Por tanto, ¿por qué prestarte atención esta vez sí? ¿Porque de repente te has puesto a bailar la conga para sorprenderle? ¡Esa ocurrencia ya la tuviste la semana pasada!

Y es que no es cuestión de ser más innovadora que nadie para competir con la necesidad de tu perro de explorar o saciar su curiosidad. Es cuestión de ser confiable, y ofrecerle lo que necesita, cuando lo necesita. Y es que es precisamente tu palabra, tu persona, la que tiene que estar por encima de cualquier necesidad o deseo. ¿Sabes por qué? Porque las necesidades se satisfacen y los deseos se cumplen a tu lado. Y a lo mejor en esta ocasión cambia pasarlo genial por un fin de juego, pero sabe que si tú se lo pides, tú que tanto juego, tanta comida y tanta interacción le proporcionas, merece la pena.

Y no, no es una reflexión que los perros hagan filosóficamente. Es pura asociación que se va forjando tras cada oportunidad de confirmarlo.

En resumen…

En definitiva, la clave para una relación sólida con tu perro no radica en ser siempre más emocionante que su entorno, sino en establecer un vínculo sólido, mantener el respeto mutuo y fomentar la confianza.

En lugar de intentar superar constantemente las distracciones, aprende a confiar en tu perro y en ti mismo, ofreciendo lo que realmente necesita cuando lo necesita. Esto, más que ser innovador, es la base de una relación fuerte y armoniosa con tu fiel amigo de cuatro patas. ¡Descubre cómo construir una conexión duradera que beneficie a ambos!

Descárgate aquí la guía de cómo dejar de competir siempre con el entorno

Sobre la autora


Miriam Sainz

Técnica y Experta en Intervenciones Asistidas con Animales, Educadora Canina especialista en conducta y entrenadora multiespecie. Integradora Social. CEO de Sentido Animal.

Miriam Sainz¿Es necesario siempre competir con el entorno?

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  • ines - 26 de diciembre de 2023 reply

    yo siento que mi perro confia en mi ( lleva 6 meses conmigo desde los 3 meses) porque me mira a menudo, me sigue, me busca para jugar, se expone, me lame si expreso que me ha hecho daño,…pero yo no confio en él! no puedo dejarlo suelto porque echa a correr ladrando y a marcar, a todo aquello que pase a su alrededor, ya sea lejos o cerca: corredores , bicis, motos, coches… o cosas muy lejanas si estamos en el bosque sueltos. Está aleeta al minmo ruido o movimiento que aparezca, para echa a correr detras con intwncion de morder ( o esa es la impresion) y en ese momento de carrera, huida y ladridos, no repara en mí para nada…….es imposible darle margen, tambien le ladra y se tira a por los niños tensando la correa y asustando mientras agita el rabo al mismo tiempo que enseña los dientes. No me atrevo a dejarle suelto bajo ningina circunstancia. ¿Habria alguna manera de controlar esa impulsividad? estaria agradecidisima de cualquier consejo.

    Miriam Sainz - 4 de enero de 2024 reply

    Hola Inés, gracias por tu comentario.

    Probablemente además de impulsividad tu perro tenga mucha inseguridad, por cosas que comentas como lo de estar alerta y tirarse a cualquier cosa que está en movimiento y que no controla. Debes trabajar mucho su autoestima primero, y hacer exposiciones de estímulos de manera controlada, controlando bien los tiempos.

    No es tanto una cuestión de confianza, sino de ayudarle a gestionar mejor su entorno y a poder equilibrarse.

    Podemos echarte una mano de manera presencial (en Madrid) u online si lo necesitas.

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