4 formas de humanizar a un perro

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Muchas personas relacionan dar mimos a su perro con el hecho de humanizarlo… ¡y es completamente falso! Los perros, como el resto de seres vivos, necesitan cariño y cuidados para desarrollarse de forma equilibrada.

Pero muchas veces hacemos cosas con los perros que no son propias de su especie, y no por ello significa que les queramos más o menos. Significa que no les estamos dando la oportunidad de desarrollarse y sentirse realizados.

Algunas de estas cosas se recogen en este artículo, pero hay muchas más, y cualquiera que signifique tratarles únicamente desde nuestro punto de vista, sin tener en cuenta sus necesidades, capacidades o, en definitiva, las características de su especie, es una forma de humanizarles.

1. Adornos y objetos decorativos

Los perros no necesitan adornos superficiales y de tendencia para desarrollarse como cánidos.

Ropas con brillantitos (¿sabemos si el perro tolera bien esos brillos?), gomas de pelo que tensan demasiado, zapatillas, gorras, cazadoras… La lista es interminable.

Muchos perros por su constitución y nuestras ganas de criarlos y tenerlos en lugares para los que no están preparados o por un cambio de temperatura con el que no están acostumbrados, necesitan algún complemento de abrigo, y no es más que dar cuidados a nuestras mascotas. Todo lo demás que son accesorios que no le hacen ninguna falta, es el motivo de mi crítica, mucho más si al perro le supone un problema de incomodidad, dolores o inseguridad.

He visto también que de un tiempo a esta parte se están poniendo de moda los tatuajes en los perros… No voy a comentarlo, porque es triste y lamentable.

2. Higiene excesiva

Ellos tienen su propia higiene, y hacen uso de ella todos los días.

La obsesión que tenemos ciertos sectores de población de determinados países y sociedades, empujados hace mucho tiempo por enfermedades relacionadas con la falta de higiene, ha hecho que con frecuencia nos volvamos un poco locos con la higiene en nuestros animales.

Como siempre, cuando compartes tu vida con un animal debes saber que se generará más suciedad, y si no se está dispuesto a asumirlo, es mejor que lo pensemos dos veces. Es más, también se ha demostrado que vivir en una burbuja de limpieza impecable es altamente perjudicial para nuestro organismo y la preparación de nuestras defensas (y entre otras cosas, de ahí la cantidad de artículos de los beneficios de que niños y animales convivan).

Baños continuos, limpieza del ano, las almohadillas, uso de colonias para amortiguar su olor corporal… No son cosas que haría un perro con agua y jabón, o cada vez que defecan o pisan un charco. Ellos se limpian con la lengua cuando consideran que es necesario.

Y no sólo… Evitar que agarren cosas con la boca como palos, papeles o piedras por la suciedad que tienen, pone los pelos un poco de punta. Habrá otros motivos por los que tendremos que valorar si queremos o no que se introduzcan esos objetos en la boca, pero no porque estén en contacto con el suelo… Y no sería la primera (y me temo que no será la última) vez que me encuentro con algo parecido.

Higiene excesiva en perros

3. Sobreprotección

Contar con que el perro no puede hacer cosas que en realidad, sí puede y para las que su fisiología está preparada.

Normalmente esta sobreprotección es culpa de nuestras propias limitaciones: «si yo no puedo salta esto, el perro no podrá«.

«Es muy pequeño», «es muy torpe», «pobrecito»… y jamás le ayudamos a salvar las dificultades, si es que las tiene, o permitirle que experimente de manera controlada con el problema u obstáculo. Si todas las cosas que hace el perro las medimos desde nuestra perspectiva, lo que conseguiremos es un perro con nuestras limitaciones como humanos y las suyas como perros… ¡ah! y con seguridad con un montón de miedos añadidos a su día a día.

4. Atribución de sentimientos y emociones propias para justificar comportamientos

Los perros son animales sintientes, ¡ya lo creo! y sus emociones están a flor de piel y en continuo cambio. Sin embargo no hacen uso de determinadas emociones como el rencor o la intención de fastidiar, algo que para nosotros puede resultar mucho más sencillo en nuestra vida rutinaria.

Ellos pueden llegar a tener emociones complejas, muy similares e incluso iguales a las que podemos tener los humanos, según confirmó la ciencia ya hace varios años, y estudios que continúan confirmándolo. Sin embargo hay determinadas formas de comportamiento del perro que intentamos explicar desde nuestra perspectiva, y que confundimos con sentimientos nuestros (muy personales en la mayoría de los casos) que responden más a otros patrones que a la «etiqueta» que nosotros les ponemos.


Igual que ocurre con las personas, nos falta empatía para intentar comprender el motivo de la reacción del perro, y tendemos a proyectar en ellos formas de comportamiento mucho más humanas que caninas, y eso, por supuesto, no nos lleva por el buen camino.

Es por eso que mimarles, hablarles, dejarles que se suban al sofá, preocuparte por darles una dieta equilibrada de la mejor calidad, o compartir con ellos cada rato posible, ¡no es humanizar a un perro!

¿Que otras cosas se te ocurren a ti que humanicen a un perro?



Miriam Sainz4 formas de humanizar a un perro

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