Premios para educar: qué dar, cuándo y cómo, sin que sobren kilos
Para educar con premios sin que tu perro engorde, el premio de comida sale de su propia ración del día, se da en trozos minúsculos y justo en el momento en que hace lo que buscas. Aunque aquí los llame premios, porque es como los llama todo el mundo, lo que de verdad usamos para educar son refuerzos, y un refuerzo es cualquier cosa que tu perra quiera en ese momento… a veces es comida, y muchas otras es oler, jugar o salir por esa puerta.
Es de las preguntas que más me llegan cuando alguien empieza con nosotras… "¿y no se me va a poner como una bola con tanta chuche?". Y es muy sensata, porque el sobrepeso es de lo más común en nuestros compis (en Estados Unidos, la asociación para la prevención de la obesidad en mascotas calcula que más de la mitad lo tiene, y en España los estudios hablan de alrededor de cuatro de cada diez). Pero esos kilos no suelen venir del entrenamiento, suelen venir de los premios que se dan porque sí.
Educar con comida no engorda. Lo que engorda es sumar.
En pocas palabras
- Saca los premios de su comida del día, y lo que no gastes va al plato.
- Trozos minúsculos, que para tu perra cuenta el sabor, no el tamaño.
- Premia en el momento exacto, o estarás premiando otra cosa.
- Varía el refuerzo, que oler, jugar o salir también valen y no engordan.
Qué cuenta como premio, y por qué no todo es comida
Un refuerzo es lo que tu perro quiere en ese momento, no lo que tú crees que debería gustarle. Parece una tontería y es la mitad del trabajo (si quieres la parte más técnica, la tienes en qué es el refuerzo positivo).
Una galleta que en el salón le vuelve loca puede no valer nada en el parque, con tres perros jugando al fondo y un rastro de gato en la esquina… y eso no es que sea desagradecida, es que ahí fuera la competencia es muchísimo más fuerte. Por eso me gusta que cada familia tenga su pequeña lista, de menos a más.
- Premios de diario. Su pienso de siempre o algo muy parecido, para lo fácil y lo que ya sabe hacer en casa.
- Premios que se notan. Un trocito de pollo cocido, de queso fresco, de salchicha de pavo… para cuando le pides algo en un sitio con más distracciones.
- Premios de lujo. Lo que más le guste en el mundo, guardado para lo muy difícil o para un momento que queremos que recuerde bien (la primera vez en la mesa de la veterinaria, por ejemplo).
- Refuerzos que no se comen. Ir a oler ese árbol, lanzarle la pelota, que le dejes saludar a su compi, una carrera juntas. Muchas veces lo que te está pidiendo es exactamente eso, y dárselo como premio vale oro.
Por ejemplo a Luna le encanta correr. Cuando digo correr, me refiero a hacerlo sin control, sin rumbo, sin más objetivo que correr. Cuando era más pequeña, su mejor refuerzo para que viniera donde yo estaba al llamarla, era ofrecerle agua. Ni comida ni jugar… lo que más falta le hacía era hidratarse.
¿Y las caricias? Sólo si a tu perra le gustan en ese momento, que no siempre es así. Hay muchas perras que en plena calle, y más si están concentradas, una mano en la cabeza la viven más como una interrupción que como un regalo.
Cómo premiar sin que engorde, del plato al bolsillo
La forma más sencilla es sacar los premios de su propia comida del día. Separas por la mañana una parte de lo que va a comer, la llevas en la riñonera, y lo que no haya salido en premios se lo pones en el plato por la noche. Así da igual lo que entrenes, que al final del día ha comido lo mismo.
Cuando uses premios de más valor (el pollo, el queso), ajusta el plato ese día. Y si tienes dudas sobre cuánto debería comer tu perrete, eso lo mira tu veterinaria con él delante, que depende de su peso, de su edad y de lo que se mueva, y no hay tabla que lo resuelva bien. Para saber si ya le sobra algo, te ayuda cómo saber su peso ideal.
Añade que el tamaño importa muchísimo más de lo que parece. Para tu perra un premio es un premio por el sabor y por el momento, no por el tamaño, así que un trozo que cabe en la uña de tu meñique cuenta igual que una galleta entera… y te deja premiar muchas más veces sin que el plato lo note.

Cuándo dar el premio para que aprenda
El premio tiene que llegar justo cuando hace lo que buscas, porque le cuenta a tu perra qué es lo que ha hecho bien. Si llega tarde, está premiando otra cosa.
El ejemplo de siempre… le pides que se siente, se sienta, rebuscas en el bolsillo, tardas un poco, ella ya se está levantando para ver qué haces, y le das el premio de pie. Acabas de pagar el levantarse. Nadie lo hace a propósito, y nos pasa a todas.
Aquí ayuda mucho usar una palabra o un sonido que marque el momento exacto, un "¡bien!" corto o el clic de un clicker, siempre el mismo y seguido siempre de premio. Esa palabra le dice "esto que acabas de hacer, justo esto", y te da un par de segundos de margen para sacar la comida sin prisas.
Eso sí, que ninguna de estas cosas os agobie. Si llegas tarde alguna vez no pasa nada, lo que cuenta es lo que pase la mayoría de las veces.
Premio o soborno, depende de cuándo aparece la comida
Si enseñas la comida antes para que haga algo, es un cebo, y si aparece después de que lo haya hecho, es un premio.
Al principio usar la comida de guía no tiene nada de malo, es muchas veces la forma más clara de enseñarle un movimiento nuevo. El problema viene cuando nunca dejamos de hacerlo, y entonces tenemos esa perra que sólo hace caso si ve la mano llena… que, ojo, no nos está tomando el pelo, es lo que ha aprendido. Lo contamos con calma en sólo lo hace por la comida.
Premios en los cuidados, del cepillo a la veterinaria
En los cuidados el premio no compra que se deje hacer, le ayuda a que ese momento le parezca bueno. Este mes lo dedicamos a los cuidados cooperativos (cepillo, uñas, orejas, la mesa de la veterinaria) y ahí el premio juega un papel un poco distinto al de un "sienta".
Por eso va pegado a lo que hacemos, a veces incluso antes de terminar, y en cuanto veas que se aparta o que se tensa, paramos. Si usas la comida para sujetarle la atención mientras le haces algo que no quiere, acaba asociando el premio con lo que viene detrás, y de eso a que desconfíe del premio hay muy poco.
Lo tienes entero en la guía gratuita de cuidados, y dentro de una semana te traigo aquí el juego del cubo, que es la forma más bonita que conozco de que tu perro te diga "sí, sigue".
Los errores con los premios que más kilos suman
- Premiar porque sí. El trocito al volver del trabajo, el de la cara de pena en la cocina… no educan nada y son los que más suman al final de la semana.
- Trozos demasiado grandes. Una galleta entera por cada "sienta" se come el día entero en diez minutos de entrenamiento.
- Olvidarte de restar. Si ha habido premios de más valor, ese día el plato baja. Sin eso, todo lo demás no sirve.
- Usar siempre el mismo premio para todo. Cuando le pides algo difícil con el premio de diario, falla, tú subes la cantidad y acabas dando más comida para peor resultado. Mejor subir de valor que de cantidad.
- Tirar sólo de comida. Oler, jugar o salir también son refuerzos, y además no engordan.
Preguntas frecuentes
¿Educar con premios hace que mi perro engorde? No, si los premios salen de su propia comida del día o se descuentan del plato. Lo que engorda es sumar premios encima de la ración normal, y sobre todo los que se dan fuera del entrenamiento.
¿Qué premios son mejores para educar a un perro? Los que tu perra quiera en ese momento, pequeños, blandos y fáciles de tragar para no perder tiempo masticando. Su propio pienso sirve para lo fácil, y para lo difícil algo de más valor como pollo cocido o queso fresco en trocitos.
¿Y si a mi perra no le interesa la comida? Pasa, y a veces es porque en ese sitio hay algo que le importa más, o porque está nerviosa y no puede comer (y entonces es una información muy valiosa). Prueba en un sitio más tranquilo, con algo de más valor, y tira de refuerzos que no se comen, como el juego o el olfato.
¿Puedo usar premios caseros? Sí, y muchas veces son mejores. Pollo o pavo cocido sin sal, queso fresco o alguna verdura que le guste, siempre en trocitos. Tienes ideas en chuches sanas y caseras, y pregunta a tu veterinaria si tu perreta tiene alguna alergia o dieta especial.
¿Los cachorros pueden comer premios? Sí, y son quienes más aprenden con ellos. Lo más cómodo es usar su propio pienso de cachorro como premio, que así no le cambias la dieta ni le cargas el estómago.
¿Tendré que darle premios toda la vida? No de la misma forma. A medida que una conducta se afianza, el premio de comida se va espaciando y dejando paso a otros refuerzos de la vida diaria, aunque de vez en cuando conviene seguir pagando lo que nos importa.
Octubre, con los premios en el bolsillo
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Así que mañana, antes de salir, separa un puñado de su comida y llévatelo en el bolsillo. Que ese puñado sea el sueldo del día y no un extra, y verás cómo se te quitan las dudas de si engorda o no… ¡a entrenar se ha dicho!
Miriam Sainz · educadora canina · Sentido Animal
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Miriam Sainz
Técnica y Experta en Intervenciones Asistidas con Animales, Educadora Canina especialista en conducta y entrenadora multiespecie. Integradora Social. CEO de Sentido Animal.

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