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El juego del cubo: cuidados sin sujetar

Ilustración de una persona cortando las uñas a su perra mientras ella mira tranquila un cuenco con premios en el suelo

El juego del cubo es una forma de que tu perro te diga, sin gruñir ni escaparse, si puedes seguir con lo que le estás haciendo. Mientras mira un cuenco con premios, sigues cepillando, mirando la oreja o cogiendo la pata. Cuando aparta la mirada, paras. Así de sencillo, y así de potente, porque le da una voz que casi nunca le dejamos tener.

Lo creó Chirag Patel, un entrenador de Londres (en inglés lo encontrarás como bucket game), y desde entonces se usa en medio mundo para los cuidados, que es justo de lo que va octubre. A mí me gusta porque le da la vuelta a la pregunta de siempre… no es "¿cómo consigo que se deje?", es "¿cómo sé si está preparada?".

Y eso, cuando hay una tijera cerca de una pata, cambia muchísimo las cosas.

En pocas palabras

  • Un cuenco con premios en el suelo, a la vista y fuera de su alcance.
  • Si mira el cuenco, sigues. Le das un premio del cuenco por cada momento de calma.
  • Si aparta la mirada, paras. Sin insistir, sin regañar, esperando a que vuelva.
  • Se enseña primero sin tocar nada, y el cepillo o el cortaúñas llegan después.

Qué es el juego del cubo y por qué funciona

Es un juego de consentimiento, y una de las herramientas más claras del adiestramiento cooperativo. Tu perra aprende que mirar el cuenco es su manera de decir "adelante", y que apartar la mirada es su manera de decir "espera un momento". Y lo más importante, aprende que tú respetas las dos respuestas.

Parece poca cosa, pero piensa en cómo suelen ir los cuidados. Nosotras decidimos cuándo empezamos, cuánto dura y cuándo acabamos, y a ella sólo le queda aguantar o defenderse. Cuando defenderse es la única salida, aparecen el gruñido, la pata que se retira de golpe o la perra que se esconde debajo de la mesa en cuanto ve el cortaúñas.

Con el cubo le damos una salida intermedia, mucho más barata para todas. Y lo curioso es que, cuando una perra sabe que puede parar, suele necesitar parar muchísimo menos.

Cuando sabe que puede parar, deja de tener que defenderse.

Qué necesitas para el juego del cubo

  • Un cuenco o un bote, mejor si no es el de su comida de siempre, para que tenga su propio significado.
  • Premios pequeños y de los buenos. Para esto sirven los "premios que se notan" de los que hablamos en el artículo de los premios.
  • Un sitio tranquilo donde no resbale y del que se pueda ir si quiere irse.
  • Un momento en que ella esté relajada, no recién llegada de un paseo de euforia ni con hambre de las que no dejan pensar.

Cómo enseñar el juego del cubo, paso a paso

La clave es ir despacio, mucho más de lo que te pide el cuerpo, y que cada paso le salga bien antes de pasar al siguiente.

  1. Pon el cuenco en el suelo o en una silla, a la vista y fuera de su alcance, y siéntate cerca.
  2. Espera a que lo mire. En cuanto lo mira, marca con tu "¡bien!" y dale un premio sacado del cuenco. Repite unas cuantas veces.
  3. Espera un poquito más. Ahora el premio llega cuando mantiene la mirada en el cuenco un segundo, luego dos… sin prisa.
  4. Si aparta la mirada, no pasa nada. Quietas las manos y a esperar. Cuando vuelva a mirar, seguís. Esto es lo que le enseña que el control es suyo.
  5. Añade un movimiento pequeño. Mientras mira el cuenco, acerca la mano a su lomo sin tocarla. Premio. Luego la tocas un segundo. Premio.
  6. Poco a poco, lo que de verdad necesitas. El cepillo en el lomo, la mano en la pata, levantar una oreja… siempre de uno en uno y siempre con el cuenco mandando.

Sesiones cortitas, de treinta segundos o un par de minutos como mucho, y mejor que acaben cuando todavía está con ganas.

Infografía del juego del cubo: prepara un cuenco con premios fuera de su alcance; si lo mira, sí, sigues; si aparta la mirada, para; tener el control reduce su estrés. De Sentido Animal

Cómo usarlo con el cepillo, las uñas y la veterinaria

Una vez que el juego está aprendido, el cuenco se convierte en vuestro idioma común para cualquier cuidado.

Con el cepillo, empieza por la zona donde ya se deja tocar sin problema (el lomo o el pecho suelen ser las fáciles) y deja las patas y la cola para más adelante. Cada pasada, mientras mira el cuenco. Si se gira, paras.

Con las uñas, el juego es oro, porque es donde más prisa nos entra. Un día tocar la pata, otro cogerla, otro acercar el cortaúñas sin cortar… y cuando llegue el día de cortar, una uña y se acabó. Te lo cuento con detalle la semana que viene.

En la clínica, puedes llevarte el cuenco y pedir que te dejen usarlo en la mesa. Si no lo conocen, se explica en dos frases, y casi siempre agradecen un paciente que avisa en vez de revolverse.

Los errores que estropean el juego del cubo

  1. Seguir cuando ha apartado la mirada. Aunque sea "ya casi estaba". Una sola vez que no se respeta, y el juego pierde su sentido.
  2. Ir demasiado deprisa. Pasar del cuenco al cortaúñas en la misma tarde es el atajo que más veces sale caro.
  3. Enseñar el cuenco como cebo. El cuenco no se mueve hacia ella para convencerla. Está quieto, y ella decide mirarlo.
  4. Hacerlo con la perra agobiada. Si ya viene nerviosa, el juego no es el momento. Primero calma, luego cubo.
  5. Enfadarte si no quiere. Un "no" suyo es información valiosa, no una desobediencia. Te está diciendo que ese paso todavía es grande.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el juego del cubo en perros? Es un juego de consentimiento creado por el entrenador Chirag Patel. El perro mira un cuenco con premios para indicar que se puede seguir con un cuidado, y aparta la mirada para pedir una pausa, que se respeta siempre.

¿Cuánto se tarda en enseñar el juego del cubo? Depende muchísimo de cada perra y de la historia que tenga con los cuidados. Lo importante no es la prisa, es que cada paso le salga bien antes de pasar al siguiente.

¿Y si mi perro sólo mira el cuenco porque quiere comer? Al principio es normal, y no pasa nada. Con la práctica, mirar el cuenco se convierte en su forma de decir "estoy bien, sigue", y apartar la mirada en su forma de pedir pausa.

¿Sirve para perros que ya tienen miedo a la veterinaria? Sí, y es donde más se nota, aunque ahí conviene ir todavía más despacio. Si ya ha habido gruñidos o mordiscos, mejor hacerlo con acompañamiento profesional y con un plan, que es justo lo que montamos en una valoración.

¿Hace falta usar un cubo de verdad? No. Vale cualquier cuenco o bote que tenga a la vista, lo que importa es que siempre sea el mismo para que tenga su significado.

Para seguir con los cuidados en octubre

Así que esta semana, antes de coger el cepillo, coge un cuenco. Siéntate, espera a que lo mire y deja que sea ella quien te diga cuándo empezáis… ¡el resto viene solo!

Miriam Sainz · educadora canina · Sentido Animal

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Miriam Sainz

Técnica y Experta en Intervenciones Asistidas con Animales, Educadora Canina especialista en conducta y entrenadora multiespecie. Integradora Social. CEO de Sentido Animal.


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