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No se deja cortar las uñas: cómo hacerlo sin pelea y sin sujetar

Ilustración de la pata de una perra apoyada con confianza en una mano mientras un cortaúñas se acerca a la punta de una uña

Si tu perro no se deja cortar las uñas, casi nunca es cabezonería. Suele ser que le duele, que le asusta o que ya ha tenido malas experiencias, y que hemos ido demasiado deprisa. La solución no es sujetar mejor, es enseñarle paso a paso, una uña cada vez y dejándole parar cuando lo necesite.

La escena la conocemos todas… una persona abrazando al perro en el suelo, otra con el cortaúñas en la mano y prisa por acabar antes de que se suelte. Y sale, muchas veces sale, hasta el día en que ya no. Ese día la perra retira la pata de golpe, se gira, gruñe o, peor todavía, se queda quieta, rígida y temblando, y nosotras pensamos que "por fin se ha dejado".

No se ha dejado. Se ha rendido. Y eso se paga en la siguiente.

En pocas palabras

  • Primero entiende por qué no se deja, que casi siempre hay un motivo.
  • Sepárate del corte. Tocar la pata, cogerla y enseñar el cortaúñas son pasos que se entrenan antes.
  • Una uña y se acabó. Mañana, otra.
  • Deja que pueda parar, por ejemplo con el juego del cubo.
  • Si ya hay historia de peleas, pide ayuda, que esto se recupera, pero con un plan.

Por qué no se deja cortar las uñas

Casi siempre hay una razón detrás, y conocerla cambia por completo cómo lo abordamos (es la base del adiestramiento cooperativo: entender antes de pedir).

  • Le han hecho daño alguna vez. Dentro de la uña hay una parte viva, con sangre y nervio, y si se corta sin querer duele de verdad. Basta una vez para que la perra recuerde el cortaúñas.
  • Las patas son una zona sensible. Para muchos perros que les cojan una pata es incómodo de por sí, y más si además les inmovilizan.
  • Le sujetamos. Sentirse atrapada da miedo, y una perra con miedo se defiende o se bloquea.
  • Vamos con prisa. Queremos hacer las veinte uñas de golpe, "que ya estamos", y ahí es donde se rompe todo.
  • Le duele algo más. Una articulación, una almohadilla, una uña encarnada… si de repente no se deja cuando antes sí, lo primero es que lo vea tu veterinaria.

Hay un detalle que conviene tener presente. Un perro que no se deja no está desobedeciendo, está comunicando. Si se aparta, se relame, bosteza o gira la cabeza cuando acercas la mano, te está pidiendo que pares, y si no le escuchamos ahí, tendrá que decirlo más alto.

Lo que no funciona, aunque se haga mucho

  1. Sujetar entre dos. Resuelve el corte de hoy y empeora el de dentro de un mes.
  2. Hacerlo por sorpresa, mientras duerme. Aprende a no fiarse de su propio descanso.
  3. Regañar el gruñido. El gruñido es el aviso, y quitarlo no quita el miedo, sólo le deja sin forma de avisar.
  4. Distraerle con un chorro de comida mientras cortas. Si la comida tapa el miedo, acaba asociando la comida con lo que viene detrás.
  5. Cortar todas de una vez "para no repetir el mal rato". Es justo lo que convierte el rato en malo.

Cómo cortar las uñas sin sujetar, paso a paso

Te va a parecer lentísimo, y es a propósito. Cada paso es una sesión o varias, y no se pasa al siguiente hasta que el anterior le resulta aburrido de tan fácil.

  1. Elige un sitio donde no resbale y del que se pueda ir. Una alfombra, el sofá si le dejas subir… nunca una superficie lisa ni un rincón sin salida.
  2. Toca la pata, suelta y premia. Sólo eso. Un toque, un premio, y a otra cosa.
  3. Coge la pata un momento. Sin apretar, sin tirar hacia ti. La sostienes un segundo, la sueltas, premio.
  4. Enséñale el cortaúñas. Aparece, premio, desaparece. Que el cortaúñas sea el anuncio de algo bueno.
  5. Acerca el cortaúñas a la pata sin cortar nada. Toca la uña con él, premio.
  6. Corta la puntita de una uña. Una. Premio de lujo, y se acabó por hoy.
  7. Mañana, otra. No hace falta hacer las veinte de golpe.

Premia después de cada paso, no sólo al terminar. Y si en algún momento se aparta, no insistas… vuelve al paso anterior y dale unos días.

Infografía uñas sin pelea: toca la pata y premia, muestra el cortaúñas con calma, corta sólo una uña al día y respeta su señal de parada. De Sentido Animal

Una uña y se acabó. Mañana, otra.

El juego del cubo, para que pueda decir que no

Lo que más cambia el corte de uñas es que tu perra tenga una forma clara de pedir pausa, y el juego del cubo es la más sencilla que conozco. Mientras mira el cuenco de premios, sigues. Cuando aparta la mirada, paras.

Da la sensación de que así no acabarás nunca, y en la práctica suele pasar al revés. Una perra que tiene la puerta abierta no necesita salir corriendo por ella.

Lo trabajo así con mis perras, también para cosas que les hacen todavía menos gracia que las uñas, como que les toque la boca. En el vídeo veis a Noa tumbada en mi regazo mientras le limpio los dientes, tranquilísima, y al final sale también Sasha. No es que las sujete… es que confían en mí, y cuando de verdad no quieren seguir, me lo dicen y damos un descanso, a veces de segundos y a veces hasta el día siguiente.

Noa, tumbada en mi regazo mientras le limpio los dientes. Al final, Sasha.

Cortaúñas, lima o veterinaria: qué elegir

El cortaúñas de tijera o de guillotina es lo más rápido, y con el paso a paso de arriba suele ir bien. Lo importante es que corte limpio y que lo conozca de antes.

La lima eléctrica es una buena alternativa para perros que llevan mal el "clic" del corte, aunque tiene su propio ruido y su vibración, así que se presenta igual de despacio.

Rascar en una lija (una tabla con papel de lija grueso donde ella misma rasca) funciona muy bien con algunas perras y es cooperativo del todo, porque es ella quien lo hace.

La veterinaria o la peluquería son la opción si tu perro tiene uñas negras y no ves dónde acaba la parte viva, si ya hay mucho miedo o si hace falta hoy. Pide que no le sujeten más de lo imprescindible y llévate sus premios, y si el miedo a la clínica también es un problema, te ayuda no más miedo al veterinario.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mi perro no se deja cortar las uñas? Casi siempre porque le duele, le asusta que le sujeten o ya ha tenido alguna mala experiencia, a menudo un corte en la parte viva de la uña. También puede ser una señal de dolor en la pata, así que si antes se dejaba y de repente no, que lo vea tu veterinaria.

¿Cómo corto las uñas a un perro nervioso? Separando el corte de todo lo demás. Primero se entrena tocar la pata, cogerla y enseñar el cortaúñas, cada paso con premio, y el día del corte se hace una sola uña. Sin sujetar y dejándole parar.

¿Qué hago si mi perra me gruñe cuando le corto las uñas? Parar, y no regañarle. El gruñido es su aviso de que ha llegado a su límite. Vuelve varios pasos atrás en el plan, y si ya ha habido mordiscos o mucha tensión, busca ayuda profesional.

¿Y si le corto demasiado y sangra? Pasa, y no es grave si se atiende. Presiona con una gasa limpia o con polvo hemostático y, si no para en unos minutos, llama a tu veterinaria. Luego deja unos días sin tocar las uñas y vuelve a empezar por los pasos fáciles.

¿Puedo hacerlo yo sola, sin que nadie sujete? Sí, y es justo el objetivo. Con el paso a paso y el juego del cubo, lo que buscamos es que acabes cortándolas sin ayuda y sin pelea, como parte de vuestra rutina.

Octubre, con las patas en buenas manos

Así que esta semana deja el cortaúñas en el cajón y empieza por tocar la pata. Un toque, un premio, y a otra cosa… las uñas pueden esperar unos días, la confianza no se recupera tan rápido.

Miriam Sainz · educadora canina · Sentido Animal

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Miriam Sainz

Técnica y Experta en Intervenciones Asistidas con Animales, Educadora Canina especialista en conducta y entrenadora multiespecie. Integradora Social. CEO de Sentido Animal.


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