5 consejos para meter a un gato en una casa con perros

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Muchas personas conviven felizmente con perros y gatos en la misma casa. Muchos otros, sin embargo, no lo hacen por temor a que su perro o el gato puedan tener problemas con la nueva situación. Por otro lado, cantidad de personas tienen la casa dividida para que perros y gatos no convivan juntos… y sin embargo podemos conseguir con algunas pautas, una convivencia armoniosa en la que perros, gatos y humanos la compartan y disfruten todos juntos.

Aquí os dejamos algunos consejos para iniciar esa relación entre gato-perro, si estáis pensando en tener un nuevo minino en casa:

1. Todos los cambios requieren un tiempo

Es indiferente si el perro ya estaba en casa y lo que quieres es aumentar la familia con un felino, o si tu compi gatuno espera la llegada de un can. En cualquiera de los casos, ambos se enfrentarán a un cambio en sus vidas y tienes que darles tiempo ¡y espacio!

Perros y gatos tienen una manera muy diferente de comportarse, y antes de permitir que estén juntos y esperar que las cosas simplemente “vayan bien”, deberás dejar que se huelan desde la distancia o que puedan tener acceso a objetos como su cama o sus juguetes, que se escuchen y que poco a poco se vayan viendo.

No te juegues a cara o cruz la relación que puedan tener los dos animales el resto de su vida… No tengas prisa, ellos serán los que determinen su cercanía y su forma de relacionarse. Simplemente dales un escenario lo más tranquilo posible para que se vayan conociendo: formas de moverse, señales gestuales, vocalizaciones, necesidades…

Comienza con accesos restringidos donde uno no pueda pasar al lugar del otro, y poco a poco ve permitiendo que sus espacios sean mayores. Es fundamental que estés pendiente de cómo afecta a cada animal la presencia del otro y, por supuesto, ¡no avances más rápido de lo que el más tímido o inseguro pueda asumir!

2. Permíteles tener espacios de descanso separados

Las alturas estarán entre los lugares predilectos para los gatos para pasar sus largos ratos de sueño de manera tranquila, sin dejar de tener la oportunidad de controlar lo que pasa en la casa. Alfombras, colchones, sofás… serán ideales para los perros.

Que con más o menos tiempo puedan llegar a dormir acurrucados (o no), no quita que sus lugares de descanso deban estar bien diferenciados. ¿A quién no le gusta un poco de intimidad de vez en cuando?

Perro y gato

Momentos diferentes de sueño y descanso, relajación después del juego, acicalamiento, observación… son muchos los motivos por los que nuestros protagonistas podrían querer estar un ratito a solas. Sería maravilloso poder brindarles dos o tres lugares diferentes a cada uno para que ellos elijan el momento y el lugar de su retiro cuando lo deseen.

3. Pon su comida en lugares diferentes

Los perros son glotones por definición. Sí, ya sé que muchos podrían decir que su perro come muy mal o que es muy selectivo comiendo, pero eso se debe a muchas variables que no son objeto de este artículo… Sin embargo, lo cierto es que la forma de comer de nuestros amigos caninos es más compulsiva y glotona que la de nuestros felinos, que aunque no son tan sibaritas como es comúnmente aceptado, sí necesitan comer más a menudo y en menor cantidad de lo que lo hace un perro cada vez.

Esto nos lleva a tener, en por decirlo de alguna manera, un estómago con patas y en el otro lado un picoteador continuo. Es muy fácil que el perro quiera dar cuenta de la comida del gato, mucho más grasienta y apetitosa, y además accesible en la gran mayoría de casos a casi todas horas.

Si bien los perros tienen mayor problema compartiendo su comida, a los gatos no les disgusta comer en grupo… Por lo que a la hora de comer, tendremos dos animales bastante diferentes.

Asegúrate de que cada uno coma su ración correspondiente y facilita al gato que su comida esté a salvo para poder acercarse a comer cuando más le apetezca, sin llevarse la sorpresa de que su nuevo compañero no le ha dejado ni las migas…

4. Cuidado con los juegos

Gatos y perros saben cómo jugar, y normalmente tienen una idea más o menos clara de qué hacer para que el juego no sea peligroso ni dañino. Pero si vas a meter a un gato de nuevas en casa, tendrás que estar muy pendiente de cómo comienzan a jugar.

No, esto no significa que debas estar metiéndote en sus juegos, sino que deberás vigilar si el juego se va tornando en una pelea que pueda derivar en algo que no quieres.

Las zarpas de los gatos y la boca de los perros, pueden ser algo bruscas en los juegos. El movimiento de los gatos fascina a los canes, que normalmente tendrán tendencia a perseguirlo, y la activación del propio juego puede hacer que no controlen bien sus fuerzas y se hagan daño.

La cola de los perros es igualmente tentadora para las garras de nuestro felino, y una escena de caza puede dar lugar a sustos e inseguridades para el perrete. ¡Vigila! pero no prentendas imponer las reglas del juego si observas que ellos mismos se van entendiendo bien.

5. Un gato entre varios perros

Si en tu casa viven varios perros y quieres añadir a la familia a un gato, tendrás que seguir los consejos anteriores por separado con cada perro. Es probable que varios perros a vez se comporten de manera muy diferente a como lo harán de uno en uno.

Por eso, a la hora de presentarlos, deja que las presentaciones se hagan en un vis a vis. Olfatearse en la distancia, verse, incluso tocarse o tener los primeros juegos, tendrán por lo general un ambiente mucho más tranquilo de uno en uno que todos en manada para observar e increpar al recién llegado.

No todos los perros tienen la misma sensibilidad con los gatos, y es normal que alguno quiera jugar continuamente con el felino mientras otro simplemente le ignore. Son relaciones, al fin y al cabo, entre individuos, y con esta misma premisa deberás aceptarlo y permitir que vivan en armonía de la forma que ellos elijan.

Es importante observar y vigilar el estado emocional en el que se encuentran tanto el gato como el perro, y nunca llegar al punto en el que el gato se encuentre acobardado, escondiéndose por la casa sin salir a la vista o acosado por un perro impetuoso, o en el que el perro mantenga una actitud nerviosa, alerta o de juego continuo sin posibilidad de relajarse en ningún momento, en búsqueda permanente del gato o manteniendo fijación en él en todo momento. Si ves que esto empieza a ocurrir no lo dejes avanzar y
ponte en contacto con un entrenador de animales que tenga experiencia con las dos especies para solucionar esos problemas desde el principio.

Tener un gato conviviendo con uno o varios perros en casa no es ciencia ficción. Observa, ten paciencia y genera un ambiente propicio para que ambos puedan estar a gusto y sin miedos, y tendrás diversión y entretenimiento con tus animales para no aburrirte en mucho, mucho tiempo.

Miriam Sainz5 consejos para meter a un gato en una casa con perros

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