Nuestro gran amigo el clicker

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¿Quién no ha oído hablar de las maravillas del clicker? Quien más, quien menos, sabrá que es una sencilla herramienta que sirve para entrenar, y lo más importante, para adiestrar en positivo.

Mucha gente viene a mis clases preguntando por el clicker, pues han oído de sus bondades y tienen la idea que con tan solo tener esa antigua ranita en caja de plástico, su entrenamiento se convertirá mágicamente en positivo. Lástima, el entrenamiento ético es mucho más que saber atinar con el sonido del clicker.

Sin embargo en un buen comienzo puesto que predispone a las personas a aprender a hacer las cosas bien, así que, ¡aprovechemos al máximo el empuje social que tiene el clicker para motivar a las personas a emprender el camino de un entrenamiento lógico y respetuoso!

¿En qué consiste el clicker?

Una cajita de plástico con un sonido metalizado característico. ¡Eso es todo!

¿Eso es todo? ¡Claro que no! De nada nos serviría el clicker sin el condicionamiento clásico del que pasamos de puntillas (¡hay muchísima información sobre esto!). Asociando el sonido que emite un clicker con un estímulo fuerte para el perro (como puede ser la comida) haremos que el sonido se presente al perro como un refuerzo que precede a la comida.

Durante los ejercicios, el sonido del clicker le dirá al perro que justo eso que está haciendo, es lo que provoca que la comida llegue. Como ejemplo, al pedir al perro que se siente, haremos sonar el clicker cuando tenga las cuatro patas y el culo en el suelo.

Sencillo, ¿verdad?

Manejo y habilidades

Aquí comenzamos a enredar un poco las cosas…


Para que el uso sea adecuado, debemos ser muy precisos en el uso del clicker. De hecho, es precisamente una herramienta de precisión lo que tenemos entre manos, y lo que hace que trabajar con ella motive unos resultados precisos y rápidos.

Pero… ¡debemos tener ciertas habilidades para trabajar con un clicker!

  • Coordinación: Captar un comportamiento al que reforzar con un «click», exactamente el comportamiento que queremos, entregar el refuerzo de la comida de manera inmediata, sin errores ni comida por el suelo, en el lugar concreto donde queremos que se vea reforzado y mantener la atención a posibles comportamientos alternativos que no queremos que ocurran… requieren de coordinación. No vale «clickarnos» a nosotros mismos cuando hacemos la señal sin esperar a que el animal haya hecho el comportamiento. Tampoco sirve que un tumbado se refuerce al estar encorvado sin llegar  al suelo ni que al premiar con comida, una croqueta vaya a su boca de nuestra mano, y 4 más desde el suelo… Si pedimos un trabajo pleno a nuestro perro, ¡qué menos que estar nosotros también al 100%!
  • Manejo: en determinadas situaciones, tendremos que manejar una correa, un clicker, comida y las posiciones del perro, sin contar con algún target extra y nuestras manos o cuerpo para dar la señal… ¡y sólo tenemos dos manos! Practica frente al espejo antes de probarlo con tu peludo…
  • Criterios claros: si no sabes qué vas a hacer, créeme, hagas lo que hagas saldrá mal. Así que primero piensa, luego prueba, establece lo que vas a hacer y finalmente hazlo. Esto no difiere mucho de un entrenamiento sin clicker, pero aquí además lo tenemos presente. Si refuerzas con precisión algo que no quieres… tendrás sin duda algo que no deseas.

Adiestramiento en positivo

Hablando del adiestramiento en positivo llegamos a la proliferación del uso del clicker. Es fantástico porque se ha tomado como bandera de este tipo de adiestramiento, y lo cierto es que un buen uso de esta herramienta nos lleva a basarnos en el premio, en el refuerzo, cada vez que el perro hace lo que a nosotros nos interesa. Y únicamente en ese caso.

Alguien que entrena con clicker pero utiliza además otras técnicas de adiestramiento punitivas o con falta de moral, desde luego no está realizando un entrenamiento respetuoso, por mucho clicker que vaya enseñando en las manos. Menciono esto porque de visitas en domicilio una se encuentra cosas que además de sorprendentes, crean confusión e invitan a malas prácticas con los animales por puro desconocimiento de quien quiere ayudar a su perrete pero ha topado con entrenadores poco capacitados o mediocres.

Por lo tanto, sí, el clicker es un ayudante importante a la hora de entrenar con respeto y basándonos en reforzar las conductas que queremos que nuestro perro realice. Sin embargo no es algo imprescindible ni la única forma de entrenar de manera amable.

Un clicker para todas las situaciones

Tal como venía adelantando más arriba, el clicker no es un «chico para todo«. Lo utilizamos para asociarlo fuertemente con algo positivo, pero es realmente su precisión la que nos ayuda en nuestro trabajo. No necesito un clicker para que un perro se siente o se tumbe, y no usarlo no deja mi entrenamiento huérfano de la confianza del perro ni le otorga menos respeto que otro que sí lo use.

Sin embargo sí me parece más útil si quiero enseñarle a mantenerse con la pata levantada exactamente a media altura a modo de saludo durante varios segundos o minutos, si necesito enseñarle una presión determinada a la hora de coger un objeto o si quiero que toque la lámpara con su oreja derecha únicamente. Cosas muy concretas no exclusivas del clicker, que sin embargo me ayudarán a conseguirlas más rápidamente.

Nunca lo he utilizado en modificación de conducta aunque puede servir para que, dentro de ese proceso, se trabajen ejercicios concretos.

Posiciones de trabajo con clicker

¿Vale cualquier otro sonido?

Claro que sí, pues es la asociación que el perro haga con ese sonido la que debe enseñarle a responder correctamente al estímulo sonoro.

Con frecuencia usamos el «muy bien» o alguna otra palabra de ánimo. El problema con las palabras es que no siempre las decimos igual y dependen mucho de nuestro estado de ánimo o cansancio, que cambia el tono, la intensidad y hasta la rapidez. No siempre es el mismo sonido, y además es demasiado largo a la hora de construir comportamientos donde jugamos con distancias de milímetros o velocidades tan elevadas que es complicado atinar en el momento justo.

Además los humanos estamos continuamente hablando… esto hace que los perros se acostumbren a ignorarnos, y nos cueste más llamar su atención que con un clicker (silbato o cualquier otro sonido diferenciado) que únicamente utilizamos para reforzar un comportamiento.

El clicker NO es una señal de llamada

¡Cuidado!

Con frecuencia nos volvemos locos cuando nos ponemos nerviosos porque nuestro perro no nos hace caso a la llamada en el parque y nos viene la fatal idea de usar el clicker para que nuestro peludo venga. ¡Y funciona!

La sorpresa viene porque hemos cargado el clicker tan bien, que es nuestra manera de decirle que cuando suena, lo que está haciendo merece un premio. Él se acercará corriendo y nosotros nos iremos a casa muy contentos… Pero lo que no sabemos es que probablemente estaba almorzando un estupendo y oloroso cadáver o revolcándose en un charco de lodo. ¡Maravilloso! Pero después no vale hacerse los sorprendidos al tenemos unos comportamientos que no deseamos. ¡Son esos precisamente los que acabas de reforzar!

El clicker es un gran aliado para sumergirte en el adiestramiento basado en reforzar los comportamientos del animal que nos gustaría que repitiera. No es imprescindible pero una aplicación adecuada acorta los tiempos de aprendizaje y motiva al perro a probar la forma de hacer sonar ese curioso sonido.

Y tú, ¿has probado tú alguna vez el trabajo con clicker? ¿Te ha resultado útil?



Miriam SainzNuestro gran amigo el clicker

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