Socialización canina de Lola y Micky- protectora CICAM

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Habitualmente hacemos socializaciones con los perros de la protectora CICAM Majadahonda, pues muchos de ellos vienen con problemas con otros perros o personas, y además deben pasar mucho tiempo (lamentablemente) en el mismo recinto.

Por seguridad, les mantenemos separados, trabajando diferentes cosas con ellos, hasta que vemos el momento o la idoneidad de ir haciendo socializaciones paulatinas.

Esta semana, le ha tocado el turno a Micky y a Lola. ¿Quieres saber cómo resultó?

Participantes

Lola

Es una mestiza de PPP de unos 3 años que fue abandonada en verano de 2018. La encontraron atada a un árbol cerca de la protectora, y desde entonces vive entre cheniles, patios y paseos por los alrededores.

Estuvo un tiempo socializando con otra ppp del centro, pero un despiste de los voluntarios y distancias poco afortunadas hicieron que terminara mal, con mordiscos de por medio y la erradicación de los paseos de las dos juntas.

Desde entonces, la hemos juntado una vez y hace poco con una cachorrita, con la que ha ido fenomenal, y el resto del tiempo ha estado sola, viendo a los perros en la distancia.

Lola está esperando una familia que le adopte.

Micky

Es un pastor alemán con rottweiler nacido en abril del 2016. Le gusta jugar con energía, y ha tenido un bajón importante desde que está en la protectora, desarrollando estereotipias. Manos a la obra, los voluntarios de CICAM y el personal, le han ido estabilizando. En un principio es desconfiado y no duda en dar un paso hacia delante, pero con apoyo de alguien en quien confíe, su actitud cambia por completo.

Lleva 2 años sin juntarse con perros, el tiempo que lleva en CICAM Majadahonda. Su actitud no es positiva hacia ellos, habida cuenta de la ansiedad que reina en las protectoras y el perfil de perros que tenemos, pero se ha mostrado mucho más tranquilo en los alrededores de Lola.

Micky está esperando una familia que le adopte.

Las guías

Laura Vicioso, una fantástica voluntaria que se esfuerza por el bienestar de los animales del centro, y que ha sido la iniciadora de la idea de socializar a Lola y a Micky.

Y yo misma, que voy como guía de Lola y dirigiendo las acciones a tomar en la socialización.

Cómo hemos socializado

  • Lo primero a tener en cuenta son los estados de ánimo de los perretes. Desde el inicio pensamos que podía funcionar, pero siempre vamos evaluando, paso a paso, las señales y la capacidad de los perros de gestionar la situación. No llevamos una sucesión de tareas inamovibles, sino flexibles según la situación.
  • Captar su atención de vez en cuando nos ayuda a tomar el pulso para saber si tienen una focalización excesiva en el otro compi canino.
  • La correa, siempre que se pueda, sin tensión. Sin embargo, no estamos trabajando el paseo, y prima la socialización por encima del comportamiento del can con la correa.
  • Es importante remarcar que continuamente hemos tenido que tener cuidado con las correas para que no se enredaran, y evitar su protagonismo al engancharse o impedir un posible alejamiento requerido por los perros.
  • Como sus señales y su comunicación canina nos indicaban que había cordialidad, y ambos perros son efusivos y fuertes, les hemos permitido un acercamiento “poco educado” por la alta activación, en pro de reducir el estrés que les producía no poder interactuar con contacto directo.
  • Micky ha tenido muy pocas sacudidas y permanecía enfocado y tenso al alejarles, por lo que reducíamos las interacciones y aumentábamos el tiempo de relajación (relativa) entre uno y otro.
  • Los bozales los llevan puestos (trabajados en positivo) por normas del centro, pero nos vienen fenomenal en un primer acercamiento, sobretodo porque en el contacto físico no hubiera ningún percance, en caso de aumentar el estrés y solucionarlo con picos de agresividad, o por una mala comunicación.
  • Tras los primeros acercamientos explosivos, van bajando de intensidad ligeramente, y continuamos normalizando la presencia del otro perro. Esto es importante para no mantener una excitación continua tan alta, que dispare los niveles de testosterona y que finalmente se nos vaya de las manos.
  • La relajación final ayuda a esta normalización, teniendo además en cuenta que son dos perros que están muy faltos de vivir en sociedad canina, y de juegos con sus congéneres.

¿Qué crees que deberíamos hacer en la siguiente sesión con ellos dos?

Anímate a contarnos cuál sería tu forma de socializarles y de dar un paso a delante sin riesgo de que el trabajo que hemos realizado se estropee por querer avanzar más de la cuenta, ¡y déjanos tus propuestas en un comentario!

Miriam SainzSocialización canina de Lola y Micky- protectora CICAM

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