Corralitos y Pandemia: Cómo el uso de corralitos puede impactar en el bienestar de tu perra/o

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En la educación de nuestros fieles compañeros, es común encontrar el uso de corralitos o jaulas como espacios propios para los perros, especialmente en cachorros. Sin embargo, ¿es realmente beneficioso para ellos? Es importante considerar las implicaciones de esta práctica y buscar alternativas que promuevan su bienestar y desarrollo adecuado.

Últimamente estamos encontrando un aumento de clientes que están usando los corralitos (jaulas) en la educación de sus perras y perros, especialmente en cachorros. Generalmente recomendado por los criadores y algunos veterinarios, los guías compran estas jaulas con puertas para que sus perros tengan una zona propia, puede que para descansar, puede que para que descansemos nosotros de los requerimientos de actividad de nuestra cachorrilla. Pues sobre todo se usan con cachorros, recién llegados a casa.

Cómo funciona

Por lo general, el método de trabajo es meter al cachorrillo dentro, con todas las cosas que le gusta o necesita (comida, chuches, juguetes, agua, empapador…), cerrar la puerta y dejarle periodos más o menos largos de tiempo. Así, entenderá que es su sitio, y que allí puede (¿debe?) sentirse tranquilo.

Echando la vista atrás

¿Recordáis el confinamiento que tuvimos que pasar hace muy pocos años por la pandemia de la COVID19? Pasamos largos, muy largos periodos de tiempo encerrados en casa, sin poder salir por obligación. A casi todos nos gusta nuestra casa, seamos de esa gente que se pasa la vida en la calle o seamos de los que disfrutan de confort doméstico por encima de todo.

En casa están nuestras cosas, comemos, descansamos, estamos tranquilos, hacemos actividades de ocio… es claramente un espacio seguro. Pero un día nos obligaron a meternos en nuestro espacio seguro y nos cerraron la puerta. Algo absolutamente necesario para la salud de la población. Y ese espacio seguro llamado casa cambió de valor, y dejamos de disfrutarlo como zona de confort. Pasó a convertirse en una prisión cómoda, pero prisión al fin y al cabo. Cada uno lo gestionó como pudo, pero nadie se sintió mejor estando encerrado en casa, ni mucho menos. ¿Me vais siguiendo?…

Su prisión cómoda

Darle a nuestra perra un espacio para ella en casa es básico: una zona de descanso, donde ella pueda estar sin que la molesten, donde comer sus huesos o esconder sus juguetes. Pero con la total libertad para elegir cuándo ir y cuándo irse de allí. Positivizar un espacio para nuestro perro o cachorro no es compatible con poner rejas y puertas que se cierran. Y, en el caso de los cachorros, el corralito es juntar en un espacio reducido el sitio donde se come, se duerme, se hace pis o se juega. Además de alejarlo de nosotros cuando más necesidad de vínculo tiene. Como consecuencia podremos tener problemas de socialización, de inseguridad, de conductas destructivas cuando por fin puede salir del corralito…

La mayoría de las veces, cuando nuestros clientes ya tienen adquirido el corralito, no nos importa que lo usen, siempre que la puerta esté permanentemente abierta. Pero el perrete ha de elegir si quiere entrar porque le gusta el espacio (para ellos las rejas no significan lo mismo que para nosotros), y elegir salir cuando ya no necesite estar allí. Pero no es necesaria esa barrera física para delimitar ese espacio. Una manta, un transportín, una zona de la casa, un sofá… pueden ser esa zona donde estar tranquila y segura. No necesariamente necesitan sentirse dentro de una cueva para notarse seguros.

El resto de comportamientos tendremos que trabajarlos de un modo activo. El cachorro va a requerir mucho de tu tiempo. No puedes satisfacer sus necesidades encerrándolo. Ni siquiera el autocontrol o el estar tranquilo relajado se lo vas a enseñar así. Consulta con un profesional si tienes un/a perro/a con problemas de conducta en casa o si acabas de introducir un cachorro en casa. Pero no busques soluciones cómodas, que van en contra del bienestar de nuestra amiga.

En resumen: no lo confines, ya sabes lo que se siente.

Sobre el autor


Miguel Álvarez López

Educador canino, Técnico en IAA y Licenciado en psicología. Rodeado de peludos gran parte de su vida, está sumergido de cabeza en el mundo canino.

Miguel Álvarez LópezCorralitos y Pandemia: Cómo el uso de corralitos puede impactar en el bienestar de tu perra/o

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