Perros contentos en el veterinario

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Más de uno comenzará a leer este artículo con reticencia… pero sí, es posible lleva a nuestros perros al veterinario sin tener que llevarles en brazos, enfrentarnos con ellos porque quieran marcharse a toda costa o tener que sufrir una situación que ni pueden controlar, ni de la que se pueden escapar, con lloros, temblores, rigidez o malestar en en cualquier caso.

¿Por qué les cuesta tanto a nuestros perros ir al veterinario?

No creo que sea ningún secreto, pero para centrarnos en la situación, remarcaré que es un lugar al que habitualmente no van, con olores y objetos diferentes a los que están acostumbrados, con otros perros y animales que se muestran ansiosos, inseguros o directamente en pánico… ladridos, aullidos, quejidos… ¡parece la casa de los horrores!

Para colmo, entrar a consulta normalmente supone una manipulación a la que no están acostumbrados (ponte así, vente acá, a ver esos dientes, las orejas…) y suele terminar con dolor, ya sea por un pinchazo al ponerles una vacuna, doblarles una pata para ver la intensidad de su dolor o curarles una almoadilla en la que se ha hecho un corte. Nada de lo que ocurre en el veterinario es digno de querer que se repita… ¿por qué deberían estar tranquilos si no pueden esperar nada bueno?

Perro en el quirófano

Amigos del veterinario, desde la primera visita

Incluso antes de la primera visita, podemos comenzar a trabajar que el perro no vea el veterinario como un sitio hostil. Yendo a un veterinario de confianza, no debería costarnos demasiado que accedieran a dejarnos pasar con el cachorro en brazos de vez en cuando, a observar la consulta y a dejarse querer por los profesionales de la salud animal, a jugar con algún juguete si tienes lugares habilitados para ello e incluso a quedarse relajados o dormiditos en las sillas de la sala de espera.

Consúltales para que te indiquen los mejores días para pasarte por allí y los mejores momentos, como a primera hora de la mañana cuando la consulta está desinfectada y no ha pasado ningún animal previamente, o a zonas libres de posibles contagios.

Es de agradecer que te dejen estar en la consulta sin las prisas de tener que entrar porque el siguiente cliente está esperando o porque te tienes que ir a trabajar justo después y la cita la tienes a esa hora.

Si no hemos tenido tiempo y se nos echa encima el día de la vacunación, ve con tiempo. Puedes hacer el mismo proceso que he comentado arriba en el mismo día en el que le van a pinchar. Muchos cachorros ni siquiera se quejan con la introducción del chip o de las agujas, así que no debería ser un situación traumática para ellos.

Recuerda no marcharte nada más terminar la consulta, y quédate un ratito más jugando un poquito con el cachorro o simplemente dejando que descanse allí.

¿Tu perro ya tiene miedo en el veterinario? Entonces necesitas leer mi siguiente artículo… ¡no te lo pierdas! 😉

Miriam SainzPerros contentos en el veterinario

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